Educar no es solo enseñar contenidos: es también formar el corazón. En un mundo de relaciones frágiles e hipersexualizado, este artículo propone una mirada educativa y cristiana sobre la amistad, la afectividad y las relaciones, mostrando por qué aprender a amar es clave para el desarrollo de niños y jóvenes y ofreciendo recursos concretos para acompañar este camino.